Nosotros

El Consejo Diocesano de Laicos de la Diocesis de Palmira, Valle, es una entidad Jurídica – Canónica sin ánimo de lucro constituida como Asociación Publica e Institución de fieles laicos reconocida por la Diócesis de Palmira y por la Conferencia Episcopal de Colombia, en comunión con la Jerarquía Eclesiástica, para participar en la común misión de la Iglesia Católica, al interior de la misma, en la sociedad colombiana y en el servicio en la Iglesia Universal, al tenor del Canon 298 y siguientes del Código de Derecho Canónico.

Esta coformado con participacion de todos los Movimientos Apostolicos, las Asociaciones Religiosas, los Grupos Apostolicos y demas instituciones apostolicas laicales del area de influencia de la Diocesis de Palmira.

Se rige por los principios y valores universales de las Instituciones Canonícas sin ánimo de lucro y por las disposiciones de la Diócesis de Palmira y la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión Episcopal de Pastoral del Estado Laical y las disposiciones canónicas bajo la vigilancia de la autoridad Eclesiástica y en lo aplicable conforme a la Ley Colombiana.

 

Historia del proyecto

El Proyecto nace teniendo en cuenta El Concilio Vaticano II, la Nueva Evangelizacion y los pronunciamientos del Papa Francisco, que expresa que con la expresión con la que el Concilio Vaticano II indica la naturaleza de la Iglesia: la del cuerpo; el Concilio dice que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo (cf. Lumen Gentium,7).

"...Un segundo aspecto de la Iglesia como Cuerpo de Cristo. San Pablo dice que como los miembros del cuerpo humano, aunque diferentes y numerosos, forman un solo cuerpo, así nosotros fuimos todos bautizados mediante un solo Espíritu en un solo cuerpo (cf. 1 Cor 12:12-13). En la Iglesia, por lo tanto, hay una gran variedad, una diversidad de tareas y funciones; no hay la monótona uniformidad, sino la riqueza de los dones que el Espíritu Santo otorga.

Pero hay la comunión y la unidad: todos están en relación unos con otros y todos participan en la formación de un solo cuerpo vital, profundamente unido a Cristo. Recordemos bien: ser parte de la Iglesia quiere decir estar unidos a Cristo y recibir de Él la vida divina que nos hace vivir como cristianos, significa permanecer unidos al Papa y a los Obispos que son instrumentos de unidad y de comunión, y también significa aprender a superar personalismos y divisiones, entenderse mejor, armonizar la variedad y las riquezas de cada uno; en una palabra: a querer más a Dios y a las personas que están junto a nosotros, en la familia, en la parroquia, en las asociaciones. ¡Cuerpo y extremidades para vivir deben estar unidos! La unidad es superior a los conflictos, siempre".